Relato por Mr. D, (Facebook,Patreon)
Ekia y Ezzar se bajaron de los caballos que hurtaron en Almat, finalmente habían encontrado el campamento donde los desplazados de Krashik se cobijaban para la noche que se había posado hace ya unas horas. Ella repasaba todo lo que le dijo su acompañante, lo válida que parecía ser la información que tenía y lo diligente que se mostraba para la misión que él mismo le propuso: buscar a Char’Leek y pedirle su espada, la única forma de dañar a Merik. Era cauta de todas formas, sabía que podía ser una trampa, un engaño orquestado por el príncipe para obtener otra pieza de la armadura del guardián, estaba segura sin embargo, que no se permitiría el más mínimo descuido, si llegaba a comportarse de una forma mínimamente sospechosa lo mataría sin dudarlo.
